La trata de personas: el impacto de la cooperación internacional y los retos para mitigar este delito
Por Dea Ángeles , estudiante de la licenciatura en Relaciones Internacionales por el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México
Para muchos, la trata de personas puede parecer un problema lejano el cual solo se presenta en los reportajes periodísticos y televisivos. Para las víctimas, encontrarse en un país desconocido, privados de su libertad y forzados a trabajar en condiciones inhumanas es una situación real en la que jamás se hubieran imaginado estar. La trata de persona es un fenómeno internacional que no considera fronteras y cada vez cobra mayor relevancia en el ámbito del crimen organizado. La siguiente entrevista con la Mtra. Diana Correa, experta en la materia, y profesora del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Ciudad de México (ITESM CCM), aborda las principales características del problema para después analizar el impacto de la cooperación internacional y así definir los retos para mitigar este delito.
¿Existe una relación entre el conflicto de género y la trata de personas en distintos países?
Sí y no. En lo general, la trata de personas no es excluyente de género, edad, condición social o nacionalidad. Sin embargo, si nos enfocamos en cada una de sus modalidades, es posible identificar grupos vulnerables. Dos ejemplos son la explotación sexual y lo que hasta ahora conocemos aún como explotación militar o niños soldados. Si comenzamos con este último, el fenómeno de niños soldados se comenzó a dar de manera más formal en guerras civiles, principalmente en África. En estos casos, las víctimas eran y continúan siendo en su gran mayoría hombres y niños. Es preocupante que ahora encontramos en nuestro país al crimen organizado reclutando de manera forzada a este mismo grupo. Asimismo, la explotación sexual es el más claro ejemplo de victimización de mujeres y niñas. En ambos casos existe una victimización por género derivado de las concepciones que se tiene en cada país de los roles que corresponden a hombres y mujeres.
¿Considera que la situación de los derechos de las mujeres en distintos países influye en su propensión a ser víctimas de la trata de personas?
Definitivamente, aunque recordemos que éste no es un problema excluyente de género. También cabría mencionar que es necesario tomar en cuenta que la trata de personas no se refiere únicamente a la explotación sexual, sino a todo tipo de explotación o esclavitud a la que una persona pueda ser sometida. En la medida en que las mujeres disfruten derechos plenos, la incidencia de este delito tendría que disminuir, al menos en sus países de origen.
Es necesario dividir a los países en origen, tránsito y destino. Dejemos a un lado por un momento a los de tránsito y aboquémonos al origen y el destino. Por muchos años se consideró que las víctimas de trata de personas eran únicamente mujeres provenientes de países de Europa del este que eran explotadas sexualmente, precisamente por eso el término trata de blancas. Cuando ésto cambia con el Protocolo de Palermo, no sólo se incluye en la definición a los hombres, niñas, niños y adolescentes, sino que se quita la limitante a explotación sexual y extiende la definición trata de personas del término. a incluir todo tipo de explotación o esclavitud.
La trata de personas está muy ligada a la clasificación de las personas. Por ejemplo, se piensa en la mujer como un objeto sexual y en ocasiones entra también la idea del otro, que al no ser igual que uno, no merece el mismo respeto o consideración. Un ejemplo son las mujeres asiáticas llevadas a Japón contra su voluntad, que como no son japonesas, los clientes en Tokio no las tienen en la misma concepción que pudieran tener a su madre, hermana, esposa o hija, lo que le hace que sus acciones no sean reprobables.
Siendo la trata de personas la segunda industria ilegal con mayores ganancias a nivel mundial, ¿considera usted que existe un conflicto de intereses por parte de los Estados en relación a los beneficios económicos derivados de este delito?
Me parece que existen dos formas en las que un Estado se puede beneficiar económicamente de la trata de personas y por lo tanto crear un conflicto de intereses. Para explicarlo te doy un ejemplo: recientemente, la agencia noticiosa catarí Al Jazeera produjo una serie de documentales llamada Slavery: A 21st century evil, en la que se describe la situación de personas en Brasil que trabajan en condiciones de virtual esclavitud en minas de carbón, y cuyo producto es importado a los Estados Unidos para la fabricación de acero que es a su vez utilizado por empresas como General Motors, Ford y Whirlpool. Como sabemos el crecimiento económico en Brasil ha sido importante, no sólo para el país mismo sino para la región, y emparejado a este crecimiento económico ahora se sabe que puede estar ligado a prácticas ilegales y aún que como es el caso de Brasil, existan iniciativas enfocadas al combate de este delito, también existen por otro lado corporaciones que se benefician de ello, creando así un conflicto de intereses.
La segunda forma en la que un Estado se puede beneficiar económicamente de la trata de personas es por medio de la corrupción. En este caso, no es necesariamente el Estado mismo sino más bien funcionarios públicos que se enriquecen ilícitamente en los países de origen, tránsito y destino al recibir pagos que permiten el paso de las víctimas, la falsificación de documentos, acreditación y permisos, por citar unos ejemplos. Estas prebendas, sin lugar a dudas, inhiben la adecuada atención y lucha contra la trata de personas.
Esto hablando de la oferta. ¿Qué pasa con la demanda? Es necesario también tomar en cuenta que la trata de personas puede dejar a los países destino productos de bajo costo o mano de obra barata. ¿Cuál es nuestra responsabilidad como sociedad al adquirir estos productos? ¿Hasta que punto, como consumidores, tenemos que afrontar la responsabilidad de informarnos sobre el origen de los productos que compramos, sea un auto, un refrigerador o una prenda de vestir? Todas estas son cuestiones importantes que no pueden ser respondidas de forma sencilla.
En su experiencia ¿cuál es la forma más eficaz de enfrentar el problema de trata de personas a nivel mundial: la prevención por medio de la concientización o la legislación tanto nacional como internacional para sancionar el delito?
En mi opinión el delito de trata de personas debe de atacarse por todos los frentes disponibles: legislación nacional e internacional, campañas y, particularmente, cooperación internacional.
En los países de tránsito, me parece que lo más efectivo es la legislación, tanto nacional como internacional. Resulta necesario que se castigue a todos aquellos involucrados en este delito. Entendamos por ésto la persona que transporta a la gente, a quienes administran las casas de paso, a quienes están involucrados en la creación de documentos apócrifos, y por supuesto, a los servidores públicos que facilitan el paso de las víctimas.
En los países de destino, los programas de concientización a la sociedad son muy importantes y resulta imperante que como sociedad nos demos cuenta de nuestra responsabilidad dentro del círculo de explotación y de que nosotros mismos podemos convertirnos en víctimas. Si vamos un poco más allá en el tema de tomar responsabilidad de nuestros actos, podemos poner como ejemplo a Suecia, que promulgó en 1995 legislación que penaliza a quienes consumen servicios sexuales, no a quienes los ofrecen. Entonces, el cliente es el que paga las consecuencias, ya sea de manera económica por medio de una multa o inclusive con cárcel. El caso es que este tipo de legislaciones cambian la perspectiva que se tiene sobre el problema. La víctima es la prostituta y quien hace uso de sus servicios está incurriendo en un delito. A 16 años de la creación de esta legislación, la trata de personas con fines de explotación sexual en Suecia ha disminuido significativamente sin que ésto quiera decir que ha desaparecido.
En cuanto a los países de origen, el tema no es sólo la lucha contra la trata de personas, sino que además se tienen que abordar las situaciones sociales que llevan a que ese determinado país sea origen de víctimas. Si bien este es un delito que no discrimina en la victimización, un considerable número de víctimas cae en las redes de tratantes por un factor económico, sea que les ofrezcan un empleo muy bien remunerado, que a la familia le prometan un mejor futuro para su hijo o hija, o que la misma familia, vea como una salida factible vender a su hijo, hija o un órgano como una opción para salir de una situación económica precaria. Entonces es necesario, a la par de programas para combatir y prevenir la trata de personas, que se tengan también programas sociales para evitar que ese determinado país o región dentro del país siga siendo un blanco fácil para tratantes.
La última parte de la lucha contra la trata de personas es la cooperación internacional. Ningún Estado puede luchar contra la trata de personas solo. Siendo este un problema que, por definición, no reconoce fronteras, también es necesario que estas legislaciones y esfuerzos sean complementados por la cooperación de otros Estados.
¿Qué países deberían incrementar medidas en la lucha contra la trata de personas? ¿Países de origen, destino o tránsito? ¿Por qué?
La respuesta rápida y corta es todos. Sin embargo, me parece son los de origen y destino son los que pueden tener más incidencia en detener el ciclo de explotación.
Este delito responde a los conceptos de oferta y demanda. Mientras ambos permanezcan y se incrementen, las acciones de una sola parte difícilmente serán de gran impacto, especialmente en aquellos Estados en los que confluyen los tres momentos; que es lo que sucede en México. De repente dejamos de ser un país únicamente de origen y nos convertimos en uno de tránsito y de destino. Por lo anterior, ya no basta con que se tenga legislación para prevenir y sancionar la trata de personas, sino también ahora hace falta incluir programas y campañas de concientización para abordar el tema desde su origen y hasta su destino. De otra manera, si los esfuerzos sólo se enfocan en una parte de la cadena, no tendrán éxito.
Aquí me gustaría hacer hincapié en la imperiosa necesidad de crear políticas públicas para la atención a víctimas. No basta con detener a los tratantes o a la gente involucrada en todo el proceso, es vital que tanto países de origen como de tránsito y destino cuenten con las herramientas necesarias para brindar la atención requerida por la gente que ha sido víctima de este flagelo, en particular cuando estas son niños y adolescentes.
A casi 12 años de la firma del Protocolo de Palermo, ¿cómo ha evolucionado la cooperación internacional con respecto a la trata de personas y qué impacto ha tenido en su erradicación?
El Protocolo de Palermo es quizá el documento más importante en esta materia. Como mencioné anteriormente, la cooperación internacional es vital en la lucha contra la trata de personas. Te repito, un país, sin importar las capacidades económicas o lo avanzado que puede ser en materia de derechos humanos, no puede hacer frente a este flagelo solo. Es necesaria la cooperación entre Estados y para responder a la pregunta hablaré del caso de México.
Geográficamente, México se ubica en medio de uno de los corredores migratorios más grandes del mundo, ésto con el paso del tiempo y los cambios hechos en materia de legislación migratoria en la región ha convertido al país ya no sólo en un país de origen, sino también de tránsito y de destino. Ésto ha traído consigo la necesidad de atender nuevas problemáticas dentro de las que se encuentra la trata de personas. Cabe aclarar que la trata de personas no es un delito relacionado únicamente con la migración, sino que se puede dar dentro de un mismo territorio nacional.
Al tiempo que se comenzaron a firmar y ratificar convenios, declaraciones y protocolos sobre temas migratorios, resultó necesario atender todas las aristas que se relacionaban con el tema de migración. En respuesta a esto, en 1996, México propuso la creación de la Conferencia Regional sobre Migración (CRM), que sería un grupo integrado por países de América del Norte y Centroamérica. Dentro de las diversas propuestas de la CRM dirigidas a luchar contra la trata de personas se encuentra la creación del Programa Regional Contra la Trata de Personas, que incluye una Red para el Combate a la Trata. Este programa, desafortunadamente, no cuenta con la participación de todos los miembros de la CRM. Los Estados Unidos y la República Dominicana no participan y Canadá lo hace sólo con aportaciones económicas; sin embargo, se ha convertido en una importante herramienta para el combate a la trata de personas en la región. Dentro de los objetivos de este programa se encuentra el continuo diagnóstico de la dimensión del problema, sus tendencias y su evolución, así como la continua evaluación del cumplimiento de los compromisos internacionales y regionales suscritos por los países miembros.
La cooperación internacional en la región no se ha limitado a grupos de trabajo y a la firma de Memoranda de entendimiento o tratados. Por ejemplo, con la publicación anual del Trafficking in Persons Report, realizado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, se ha podido dar seguimiento a las acciones emprendidas por cada país y el éxito que han tenido. Ésto ha permitido tener un diagnóstico no sólo regional sino mundial de la situación que guarda la trata de personas.
México se ha beneficiado de la cooperación con los países de la región en la lucha contra la trata de personas, pero falta mucho por hacer y esto no sólo aplica a nuestro país sino a todas las naciones. Falta una mayor cooperación entre las agencias de impartición de justicia de los diferentes Estados, entre las agencias gubernamentales dedicadas a la protección y atención a víctimas, así como la creación de programas que aseguren el retorno seguro de víctimas si su localización fue en un país diferente al de su residencia y nacionalidad.
Insisto, la cooperación internacional es clave en la lucha contra la trata de personas.Por supuesto que la cooperación en este tema ha aumentado y esto ha traído consigo avances importantes, sin embargo queda mucho por hacer. Como comente anteriormente la lucha contra este delito se tiene que atender de todos los frentes: prevención, combate y protección y atención a víctimas. Ésto será exitoso en la medida que los Estados admitan su responsabilidad y pongan en marcha acciones acorde a estas y que como sociedad nos concienticemos de lo que la trata de personas significa para las víctimas. Recordemos que ahora la cooperación internacional ya no está restringida a los Estados, sino que también la sociedad civil tiene parte en ella y es por ésto que resulta importante que actuemos.